Parcelas de Agrado, Aprendiendo a Cohabitar con lo Nativo

Por: Victor C. Vidal Echeverria
Enero 18, 2021.

En la actualidad se está viviendo un fenómeno que consiste en una expansión de las áreas urbanas hacia terrenos que tenían otro uso, o bien terrenos de otro uso que están siendo “urbanizados” bajo el concepto de parcelas de agrado. Lo que ha provocado la llegada de nuevos habitantes, tanto temporales como permanentes a zonas rurales.

Según un estudio del INE con datos de los Censos 2002 y 2017, se devela una expansión creciente con respecto a viviendas en parcelas de agrado. Como ejemplo, en la comuna de Puerto Varas en 2002 el fenómeno era prácticamente nulo, pero ya para el 2017 aumentó un porcentaje considerable, llegando a superar las 2.500 viviendas. Esto es posible debido a lo dispuesto en el Decreto de Ley N° 3.516 de 1980, el cual permite la subdivisión de predios rústicos siempre cuando los lotes resultantes sean mayor a 5000 m2. Lo que ha abierto un nuevo mercado inmobiliario, un mercado inconsciente y poco atingente a los atributos propios de cada territorio, principalmente ecológicos y sociales, y que solo vela por hacer de esto un negocio rentable. Esta práctica ha traído un sinfín de conflictos socioambientales, los que difieren dependiendo de la zona del país donde se ubican, dentro de ellos podemos nombrar: relleno de humedales, uso de terrenos de propiedad indígena o en recuperación, destrucción de ecosistemas naturales para habilitación de infraestructura básica, libre acceso a ríos o lagos, entre muchos otros, existiendo algunos que son transversales, y se dan en prácticamente todos los loteos, como la fragmentación de los ecosistemas naturales, lo que en términos simples consiste en dividir una superficie en unidades más pequeñas e ir cambiando algunas de ellas por otro tipo de cobertura, esto aplica a distintas escalas espaciales. A modo de ejemplo: una familia campesina tenía un terreno de 50 hectáreas de bosque nativo, el cual le vendió a una empresa inmobiliaria, quienes hicieron el proceso legal de subdivisión de predios rústicos, luego la venta de cada lote de 5000 m2, y ahora el mismo terreno de 50 hectáreas le pertenece a 100 familias, quienes además haciendo valer su derecho a la propiedad privada realizarán cambios dentro de sus sitios, cambios que van a degradar, fragmentar e incluso hacer desaparecer esa porción de bosque nativo y todos sus componentes. A continuación, enlistamos los cambios, costumbres e impactos más típicos por parte de los nuevos habitantes:

  • Cercos: esto es lo primero que hacen, se realiza con el fin de dejar claro los limites tanto para ellos como para sus vecinos. Los hay de todos tipos: de malla, alambres púas, madera, reja y hasta panderetas. Principalmente afectan a la fauna nativa, quienes ya no se pueden mover con la misma libertad, pues aparecen estas especies de barreras que no les permiten la libre circulación dentro de su hábitat, lo que puede ser perjudicial para su alimentación, reproducción e incluso su sobrevivencia.
  • “Limpiezas”: Este es un concepto bastante errado, pero es el que se aplica. Las limpiezas corresponden a la corta de matorrales, arboles, herbáceas, helechos, etc. con el fin de dejar un terreno libre, despejado. En la mayoría de las veces se deshacen de la vegetación nativa, pues prefieren transformar sus terrenos en praderas verdes, con plantas ornamentales y muchas veces exóticas. Genera impactos tanto para la flora como para la fauna, pues se les restringe el área de su hábitat, se disminuye la disponibilidad de alimentos, de refugio, entre otros. Incluso pudiendo afectar servicios ecosistémicos esenciales.
  • Mascotas: Es bien sabido la importancia de una tenencia responsable, pero aún falta educación con respecto a este tema en zonas rurales, pues es muy distinto a la ciudad. Los perros se han convertido en uno de los mayores problemas para la fauna, esto por su instinto cazador y porque se reúnen en grupos o jaurías y persiguen lo que se les cruce. Por su parte los gatos son cazadores por excelencia, siendo un gran depredador de aves, roedores y batraco-fauna. Además, los animales domésticos son también vectores de enfermedades, parásitos, entre otros. por lo que su sola presencia puede estar afectando la fauna nativa.

Además de esos tres puntos, a nuestro juicio los mas relevantes en una primera instancia, existen muchos otros asociados a los nuevos habitantes, entre ellos: atropello de fauna nativa por tránsito de vehículos en caminos interiores, uso indiscriminado del agua, contaminación lumínica, aparición de microbasurales, obras con impacto visual o paisajístico, o afectación directa o indirectamente de servicios ecosistémico. Por ello creemos importante conocer la opinión de un lugareño antiguo que ha vivido la llegada de nuevos habitantes:

«Hola, soy Eupsophus emiliopugini, más conocida como la rana de hojarasca de parpados verdes, vivo en los bosques de Puerto Varas y tengo familia en gran parte del sur de Chile.

Desde hace algún tiempo en el whatsapp familiar hemos estado comentando a cerca de la llegada en masa a nuestras casas por parte de una especie de la clase mammalia, Homo sapiens se llaman, sin mentirles llegan como Pedro por su casa, cortan árboles, desvían esteros, botan basura, plantan pasto, ponen música super fuerte, instalan trampas y veneno, usan fertilizantes y plaguicidas, que no hacen, aparte de eso llegan acompañados por perros y gatos, ¡he pasado unos sustos!, por poco el otro día me atrapa uno, por suerte me camuflé muy bien. Estamos cansados, no sabemos qué hacer. Resulta que copuchando nos enteramos de que según ellos son los dueños de nuestras casas, pero no entendemos, porque esto siempre ha sido de todos, mi familia y todas mis generaciones hemos vivido siempre acá sin ningún problema, pero llegaron ellos y dicen que les pertenece, que tienen un papel y que es legal, y que eso acredita que son los dueños, Título de Dominio lo llaman, no sabemos de dónde lo sacaron, si a nosotros no nos pidieron ninguna firma, ni siquiera nos llegó un billetito. Está bien rara la cosa por acá, hemos hecho muchas gestiones, pero parece que no podremos demostrar que esto es nuestro y no de ellos. La verdad es que no nos importa si llegan más vecinos, pero nos gustaría que fueran más amigables, que saludaran, que preguntaran antes de instalar un cerco y como lo queremos, que no corten árboles o matorrales, si eso nos da sombrita y nos ayuda a retener la humedad en el verano, que no tiren basura y tanto detergente al estero y ojalá que encerraran a sus gatos y perros, ah y también que anden más despacio en sus autos y que nos inviten a las fiestas, con eso somos felices. Si es re fácil vivir en comunidad, nosotros acá compartimos con otros mamíferos, con aves, reptiles, insectos y ningún problema, siempre ha habido buena relación. Por favor hablen con ellos, que a nosotros no nos escuchan, díganle que no rompan nuestra casita, que cada día se vuelve más chica.»

Con esta personificación de Eupsophus emiliopugini, intentamos presentar el problema desde otra perspectiva, por que es cierto que lo mejor es intentar arreglar el problema de raíz, pues la llegada de nuevos habitantes es una de las consecuencia, no el problema en sí, creemos que se debe exigir mayor regulación a la subdivisión de predios rústicos, ponerle un freno al loteo tradicional, es momento de colocar el tema en la palestra antes de que sea demasiado tarde, pero también es cierto que los lugares ya loteados se están enfrentando a este otro tipo de problemáticas, asociado a la llegada de los nuevos habitantes, probablemente para muchos no es evidente producto de la ignorancia o de la costumbre a otras prácticas, sin embargo, se debe actuar con responsabilidad, habitar un ecosistema natural conlleva aprender de él, es mi responsabilidad saber lo que hay, con el fin de no generar un impacto negativo, debo aprende a cohabitar con lo nativo, debo conocer quienes son mis vecinos, y solo basta con usar mis sentidos, prestar atención a las aves que cantan por la mañana, a las ranitas que croan por las tardes-noches, a las flores del árbol de mi ventana, las flores de la enredadera que cubren mi cerco, las frondas del helecho que bordea el estero, las huellas del animalito que pisó el barro, la lagartija que toma sol en mi balcón, los hongos que crecen en otoño en el jardín, o el ratón que se comió mi colación o el búho que se comió el ratón que se comió mi colación. Les dejamos esta invitación, a activar sus sentidos, a ponerle ojo, oído, olfato y corazón, a conocer más del lugar en donde viven y a sus otros habitantes, es importante para una buena convivencia con la fauna, fungi y flora nativa. Además existen plataformas online como E-Bird o iNaturalist donde se puede buscar por ubicación y tener una idea de lo que otras personas han visto en tu alrededor, o bien utilizar iNaturalist para que otras personas de la comunidad te ayudan a identificar tus especies. Nunca es tarde para darle una mano a la naturaleza y aprender de ella, pues de ahí obtenemos el agua, el oxígeno, la medicina, los alimentos, lo lugares de esparcimiento y mucho más.

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