¿Cómo Evitar La Ecofobia En La Infancia?

Por: Mireya B. Anzieta C.

¿Cómo Evitar La Ecofobia En La Infancia?
Enero 30, 2020

Resulta casi impensable que un sentimiento loable como el amor a la naturaleza y el interés por frenar los actuales problemas ambientales, cambie drásticamente de dirección y se transformen en una fobia; pero ocurre tiene un nombre, ecofobia. En nuestro afán por inculcar en los niños y niñas el respecto por la vida y los procesos naturales del planeta, hemos caído en urgencias, presiones y modas con la buena intención de hacer de ellos ciudadanos responsables y conscientes. Tempránamente enseñamos que hay que reciclar porque el planeta está enfermo, cuidar el agua porque es escasa, separar los tipos de residuos, etc. También, a través de múltiples ofertas didácticas les mostramos el mundo y sus formas de vida, a través de especies llamativas y carismáticas, pero lejanas. ¿Qué niño o niña no reconoce un león, una jirafa, un tigre o un cocodrilo? Pero, ¿han interactuado tempranamente y en forma directa con ellos? No. Así como la neurociencia confirma que los aprendizajes significativos se consolidan gracias a experiencias iniciales emocionalmente positivas; las acciones ambientalmente responsables de los adultos del futuro se originarán de la interacción directa y positiva que hoy tengan con las formas de vida de su entorno cercano.

  1. Aprender de la naturaleza siendo parte de ella. Aunque tendemos a relacionar entorno natural como algo externo, fuera de la ciudad, un verde parque, un área protegida, etc.; la naturaleza está en al patio de la casa o de la escuela, en una plaza e incluso en un recóndido rincón de la casa, debajo de una piedra, casi en todo lugar. Una forma de abordar tempranamente el concepto de diversidad, formas de vida y empatía, es dejarse llevar por la curiosidad innata de los infantes y su tremenda capacidad de asombro. Seguirlos en su afán por tocarlo todo, olerlo todo, descubrirlo todo; por más simple que sea su objeto o criatura de atracción. En esa interacción de cuestionamientos el adulto puede impulsar analogías simples a partir de acciones como alimentación, protección, etc. Por ejemplo, ¿podrá esa lombriz comer lo mismo que comes tú? ¿necesita dormir y descansar? ¿Dónde crees tú que descansa esa lombriz? ¿por qué será que se esconde bajo la tierra? ¿cómo se protegen las personas del frio o del calor? Lo grandioso de estos y otros cuestionamientos es que la mayoría de las veces surgen de los mismos niños y niñas, y también son respondidos por iniciativa propia. Esa interacción brinda la oportunidad no sólo de reconocer similitudes y diferencias entre seres vivos, sino de iniciar un ejercicio de empatía destacando en ese caso que la lombriz por más distinta que sea a un humano, tiene necesidades similares (respirar, alimentarse, movilizarse, protegerse, etc.).
  2. Escalas y distintos puntos de vista. ¿Un pulgón ve lo mismo que tú? ¿Qué es lo que ve una bandurria en pleno vuelo? ¿Cómo ve el paisaje desde su percha un tiuque? ¿cómo percibe su entorno un murciélago? Es importante hacernos ese tipo de preguntas, niños y adultos, para reconocer que no todos percibimos de igual manera el ambiente aunque nos encontremos en el mismo lugar, pues nuestro tamaño, ubicación y tipo de órganos de los sentidos; hacen que veamos el mundo de manera diferente….y eso está bien y es maravilloso. Un ejercicio simple y didáctico es pedir a los niños que imaginen lo que siente y ve ese pulgón, bandurria, tiuque y murciélago y lo dibujen. Posteriormente, al comparar sus creaciones será asombroso identificar cuán distinto puede ser el micromundo de esos animales, aunque habiten en el mismo lugar y en el mismo planeta. Ese ejercicio, también de empatía, puede ser escalable a otros contextos abordando por ejemplo temáticas sociales, culturales, de la neurodiversidad, etc. ¿Cómo percibe un niño con autismo su entorno? ¿qué es lo que ve a su alrededor una niña que vive en una ciudad? ¿qué es lo que ve a su alrededor un niño que vive en un campamento? ¿qué es lo que ve un niño desde una silla de ruedas? ¿qué es lo que percibe una persona ciega?
  3. Una entretenida red de interacciones. Los niños y niñas no sólo observan elementos concretos y estáticos, también llaman su atención cambios estacionales, movimientos, sonidos, patrones y otros ricos componentes de la compleja trama ecológica. Es allí cuando se puede de manera sencilla abordar una introducción al concepto de ecología, al concepto acertado, sin fanatismos, sin romanticismos, sino como ciencia de las relaciones y fenómenos para que ocurra la vida. Debido a su complejidad y abundante teoría, resulta clave permitir que al principio sean los propios niños quienes poco a poco identifiquen los tipos de interacción, a partir de sus experiencias cercanas. Como algunas interacciones no son tan evidentes o tan fáciles de observar en la naturaleza, se pueden emular con el apoyo de títeres, muñecos y juguetes.
  4. Usa sólo lo que necesites y tengas disponible, ¿para qué más? …así lo hace la lombriz, el caracol, el tiuque, el murciélago y cada ser vivo. A través de juegos de roles las niñas y niños pueden acercarse al sentir de otros seres vivos, involucrase en procesos vitales, gestionar recursos, colaborar, trabajar por un objetivo, mediar sus conflictos, etc. Si no tienen la oportunidad de hacerlo hoy a través del juego, pues a futuro en la vida real tampoco lo harán. La dinámica de juego permite reconocerse a sí mismos como una especie más, aun con la carga histórica, cultural y genética que nos demarca como Homo sapiens. Quizá un día no tengan que llegar a reciclar toneladas de residuos, usando más y más energía y agua; o no tengan que esparcir estructuras metálicas por grandes superficies de montañas, bosques y praderas, ante la urgencia de fuentes energéticas. Quizá tendrán espacio suficiente para caber todas y todos, sin apretujones unos o con desperdicio de holgura otros.

Pese a todo, el planeta es aún un buen lugar para vivir. Hasta aquí, no ha sido necesario comunicar a los niños ninguna crisis socioambiental, ni empujar ninguna acción activista. Simplemente ellos han sido parte de un aprendizaje para conocer, respetar y conservar la vida en la Tierra. Nada forzado, libre de adoctrinamientos. Sólo lo que se conoce se ama y lo que se ama se conserva; es una expresión muy difundida en la ciencia ecológica y por ello las experiencias tempranas de vinculación con la naturaleza a través del conocimiento, serán las que forjen a futuro acciones responsables y con real incidencia; sin ambientalismo forzado y sin la ecofobia como su efecto devastador.

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2 comentarios

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